RES NULLIUS

prohibido el surmenage

Wednesday, May 17, 2006


El amor, esa humana equivocación



Marx escribió que el que creó el sexo sabía lo que hacía, y aunque todo el mundo está loco por la palabra en sí, asusta a mucha gente. Y dice que nadie anda cantando sexo me muero por ti o el sexo es algo maravilloso. Imagínense si los habitantes felices de una ciudad “asexuada” escucharan a su cantante de baladas o boleros favoritos cambiando la palabra amor por un simple SEXO, al día siguiente sería acribillado y expulsado y condenado por obsceno y atentar contra las buenas costumbres. El sexo rápidamente pasó a ser parte de una mala costumbre, esto quiere decir que somos producto de una mala costumbre.
Y esta humana equivocación, el amor, ha llenado miles de páginas, como un problema difícil de resolver como la muerte. Si realmente no fuese un problema que encierre un misterio no tendría más que una escueta definición en el diccionario de la real academia, y allí se acabaría el asunto. Pero, aparentemente divorciado del sexo, el amor ha sido considerado desde los inicios como la fuerza que unificaba los cuatro elementos para constituir el universo o cómo esa enajenación que ha originado más de una muerte involuntaria. No estamos muy seguros, y usamos las palabras para tratar de perennizarla, de darle existencia.
Y Marx, para alivio de los seguidores del filósofo alemán si es que aun queda alguno, no me refiero a él sino al actor cómico Groucho Marx que escribió POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO, y en él determina que el amor es lo que queda después de haberse agotado las llamaradas de la pasión y quedan solo las ascuas. Como una especie de lucha absurda contra la soledad. Aunque es divertido compartir con alguien los momentos insignificantes de la vida con alguien, ¿ por qué elegimos a una mujer o un hombre en vez de otra persona?. ¿Por qué asegurarnos mediante este error que alguien estará allí siempre para “una larga tolerancia de los defectos ajenos” e imaginar que la conocemos y que nos conocen?. Eso sería un acto de pereza. ¿Si son las ascuas de una pasión intensa, porque no buscar siempre la intensidad cada vez que sentimos que se apaga esa llamarada? ¿ No sería más sano entregarnos al sexo intenso en vez de refugiarnos de la soledad en alguien a quien nos aferramos?
Extraviados por inventarnos un cielo infinito y eterno, son más los desengaños que los aciertos cuando nos lanzamos a conquistarlo. Ensayamos la prueba y el error, en menoscabo de nuestras salud mental. Esta aventura humana es tan desquiciada que la gente se seguirá matando porque no consigue lo que ansia o porque se ha revelado lo poco que ansiaron. El amor o el sexo sublimado seguirá llenando libros enteros y e hombre seguirá aferrado a esas dulces y humanas equivocaciones.