
el encuentro con el chico que nunca quiso crecer
Se abre la cámara. Ellos están desnudos. La mujer no conoce al hombre. Sólo sabe que la piel magullada, el culo depilado pertenece a un hombre que salió de su trabajo a las nueve. Manejó su volkswagen hasta su casa en unos edificios en el Callao, se sirvió una taza de jugo con galletas. Encendió el televisor y se masturbó con la mujer que narraba en japonés el último bombardeo en la franja de gaza. Y la esperó. En su barrio le decían Eros, el chico que nunca quiso crecer. Había llegado de una ciudad vecina; nadie sabía más de él.
Ambos se acercan a la cámara, que ya no es una cámara sino el ojo de un hombre que ha pagado quinientos soles a la mujer para representar la muerte de su mejor amigo. Cuando termina el espectáculo, Eros sangra y la mujer llora.

4 Comments:
At July 20, 2006 11:03 AM,
GIORLAND said…
Wow tienes el descaro y la frescura de Miller...
A veces los puentes son tan debiles que no pueden sostener nuestos pesares, esos que intentamos llevar al otro lado del abismo... si logramos llegar, entonces nos convencemos de estar enamorados...
At July 20, 2006 11:36 AM,
Rain (Virginia M.T.) said…
Concentrada escena y una se siente una voyeur.
¿Cuánta gente blogueadora interesante habré y yo no habremos perdido de vista? Pensé en eso ahora...
nos vemos, espero...
At July 21, 2006 10:19 AM,
eika said…
http://nociondeespuma.blogspot.com/2006/04/leroy.html
At August 27, 2006 12:12 PM,
pavenecia said…
gracias.
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