RES NULLIUS

prohibido el surmenage

Wednesday, March 22, 2006


Confesiones de un lector de mierda

«De hecho, el mundo está lleno de locos.
Es suficiente para deprimirte.»



Jack Isidore era un idiota tan normal, un artista en serio, y si lo hubiese tenido frente a mí me hubiese causado cierto miedo, como nos causan los que de han conquistado su libertad saltando la valla de nuestras corduras. Aunque no me gusta mucho la literatura, he encontrado una novela interesante y desbordante de un escritor de ciencia ficción Philip Dick, el creador de la novela en la que se basó el director R. Scott para filmar Blade Runner, una de las primeras películas que plantea la idea de una sociedad controlada, donde unos androides tiene sentimientos humanos; y otras películas adaptadas de sus libros como El Vengador Anónimo y Minority Report. Dick es el escritor de los paranoicos, hombre que abrazaba causas perdidas. Puedo soportar leer a este escritor mediocre y olvidado, mucho más que leer a Asimov o a Borges, que nunca pude terminar de leer un sólo cuento.
Al principio su título me pareció interesante, “ Confesiones de un artista de mierda”. Es una de sus novelas que no tiene nada de ciencia ficción, sino de la ficción descarnada e irónica. Al empezar a leerla entendí que es una novela-puñal, me la imagino así. Era como si al fin encontrase a alguien que me diría cómo MIERDA es un artista. Y desde el inicio nos golpea con un “En realidad, hay un problema aún mayor. No nos sentimos cómodos en ninguna parte. ¿Por qué?”. Jack tiene una mirada desnuda de las cosas más sencillas. Su padre le quemaba sus libros. Calculaba los kilos de luz que llegaban a la tierra. Y pertenecía a una familia de alucinados. Su hermana, una flacucha egoísta y grosera interesada en deportes masculinos, casada con un panzón bebedor de cerveza y antipático que no podía ni siquiera comprar unos tampax para su mujer que se desangraba por la menstruación, entró a una tienda y llenó el carrito de un montón de cosas que no necesitaba sólo para lleva el tampax, pero al último momento no pudo y lo dejó en los escaparates. cuando los compró y su mujer se lo agradeció le dio una paliza. Cuando este patán murió, le dejó mil dólares para un sicoanalisis, y Jack Isidore esperó que retornase a la vida porque eso confirmaría la teoría del apocalipsis. Jack es como el quijote, un loco en medio de un mundo de ruines que eran más cuerdos y dañinos que él.
“Por supuesto, no es inteligente pasarse en eso de echarte la culpa. Yo había tenido una teoría que no podía ser verificada hasta el veintitrés de abril, y, por lo tanto, hasta ese momento no se podía afirmar rotundamente que estaba loco por creerla. Después de todo, el mundo podría haber llegado a su fin. En cualquier caso, no fue así. Todos ellos, Fay, Charley y Nathan tenían razón.
Tenían razón; pero, pensando en ellos, llegué a la conclusión, después de un período de dura meditación, de que ellos no eran mucho mejor que yo. Quiero decir, también hay un montón de basura en lo que ellos tienen que decir. A su manera, están muy cerca de ser un grupo de lunáticos, aunque, posiblemente, no resulte tan evidente como en mi caso.
Por ejemplo, cualquiera que se suicida es un chiflado...
De modo que no me parece que yo deba ser la única persona que ha de cargar con la responsabilidad de creer en una idea reconocidamente ridícula... De hecho, el mundo está lleno de locos. Es suficiente para deprimirte.”
Al final lo mejor siempre es declararse loco, antes que los cuerdos nos destruyan totalmente.

Los personajes creados por Dick están llenos de humor negro y de una miseria que haría compadecer a cualquiera. Y es un escritor altamente recomendable y combustible, y si no tengo mucha experiencia como lector de literatura, mis desvaríos en la filosofía, mi paso fugaz por una facultad de filosofía, se fueron abajo cuando me percaté que existía un Phillip Dick, capaz de mostrarme lo que mis búsquedas y cabezazos no me enseñaron.
En una conferencia, él habló sobre las ideas que nos empujan al proceso creativo, cuando uno descubre que el pensamiento está vivo:

“¿Qué quiero decir al afirmar, a propósito de una idea o de un pensamiento, que está vivo? ¿El que aferra a los hombres y los utiliza a fin de aparecer en la corriente de la historia humana? Los filósofo presocráticos tal vez tenían razón: el cosmos es una vasta entidad pensante. Y que no hace otra cosa más que pensar. En este caso, una alternativa: lo que nosotros llamamos el universo es simplemente una forma o un disfraz que toma esa entidad; o dicho de otro modo, ella es en cierta forma el universo... Se pueden hallar muchas variaciones a este punto de vista panteísta, y de todas ellas la que prefiero es la que imita cuidadosamente el mundo que creemos percibir cada día, de modo que somos engañados constantemente por ella. Este es el punto de vista de la más antigua religión de la India; en cierto modo, es también la idea de Spinoza y de Alfred North Whitehead: el concepto de un Dios inmanente, de un Dios en el interior del universo, no el de una entidad trascendente que debido a ello no forma parte del mundo. Como dice la máxima sufí: “El obrero es invisible en su taller”, donde el taller es el universo y el obrero es Dios. Pero esta idea expresa además la noción teísta de un universo creado por Dios; por mi parte, yo digo: quizá Dios no haya creado absolutamente nada sino que simplemente exista. Y nosotros pasamos nuestras vidas en su interior, de él o de ella, o de «ello», si no tiene sexo que podamos definir, preguntándonos constantemente dónde podemos encontrarlo.
Me ha gustado seguir estas vías de pensamiento durante varios años. Dios está tan cerca de nosotros como la porquería que llena nuestro cubo de la basura...para hablar con mayor exactitud, Dios es la porquería en el cubo de la basura. Pero un día un pensamiento malévolo entró en mi espíritu... y era malévolo porque minaba mi maravilloso monismo panteísta del que estaba tan orgulloso. ¿Y si van a ver ustedes cómo este escritor de ciencia ficción en particular encuentra sus historias-, y si existiera una pluralidad de universos alineados a lo largo de una especie de eje lateral, en ángulos rectos con relación al fluir lineal del tiempo? Debo confesar que muy pronto me di cuenta de que había conjurado un enorme absurdo: diez mil cuerpos de Dios dispuestos como otros tantos trajes en un enorme cuchitril, con Dios llevándolos ya sea todos al mismo tiempo, la sea en un orden cualquiera, murmurándose a sí mismo: «Creo que hoy me pondré este en el que Alemania y el Japón ganaron la Segunda Guerra Mundial», añadiendo en seguida: «Mañana llevaré este tan hermoso en el que Napoleón derrotó a los
ingleses; uno de mis preferidos
Esto parece absurdo, y la idea subyacente que hay en él parece insensata. Pero supongamos ahora que trabajamos esa hipótesis y decimos: ¿Y si Dios se prueba uno de esos trajes y luego, por una razón personal, cambia de opinión?» ¿Que decide, para seguir utilizando la metáfora, que el traje que lleva no es el que desea...? Entonces el cuchitril lleno de trajes se convierte en una especie de secuencia progresiva de mundos tomados utilizados un momento y luego arrojados en favor de otro mejor. Llegados a este punto, podemos preguntar: «¿Cómo se sentirá el traje rechazado de pronto, cómo se sentirá el universo así abandonado? ¿Qué experimentará?» Y aún más, y esto es muy importante para nosotros: ¿qué cambio experimentarán, si es que hay alguno, las formas de vida de este universo? Puesto que tengo el presentimiento secreto de que esto es lo que ocurre exactamente; y tengo también la intuición de que los miles de millones de formas de vida implicadas tendrán la impresión -falsa- de que nada ha ocurrido, de que nada ha cambiado. Formando parte ahora de un nuevo traje, imaginarán que siempre han sido llevadas... que siempre han sido iguales, con su bagaje completo de recuerdos que prueban la exactitud de sus impresiones subjetivas.».



1 Comments:

  • At March 29, 2006 4:41 AM, Blogger Rain (Virginia M.T.) said…

    Portentum te leo ágilmente y si el post se prolongaba, hubiera seguido leyendo.

    Ningún mediocre Phlip Dirk.

    Su divague sobre Dios es fascinante. Al principio establece ciertas corodenadas con el budismo.

    Bien, sigo por aquí :)
    Salutes.

    (Este comentario lo había dejado en el post que no le correspondía. Corregí)

     

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